La diferencia del consumo declarado y real es de un 39%

Este es el resultado a raíz de una investigación llevada a cabo por la ICCT (Consejo Internacional por el Transporte Limpio) sobre 1.3 millones de vehículos de 15 fuentes de datos diferentes de ocho países europeos.

Por primera vez en años, la brecha promedio entre las cifras oficiales de consumo de combustible y el aquello real se estabilizó en un 39 por ciento. Es decir, que a pesar de los recientes escándalos (Diesel Gate) que resaltó la discrepancia entre las mediciones oficiales de la eficiencia del vehículo y el rendimiento real de los coches nuevos en la conducción diaria se ha cuadruplicado desde 2001.

De hecho, en este estudio, entre 2001 y 2017, el promedio de los valores oficiales de emisión de CO2 de los nuevos automóviles europeos disminuyó de 170 g / km a 119 g / km durante el Nuevo Ciclo de Conducción Europeo (NEDC), lo que significa una disminución del 30 %.

Es importante saber que los valores oficiales anunciados por los diferentes fabricantes de emisión de CO2 se determinan en un entorno de laboratorio controlado. La brecha entre el mundo real y los valores oficiales de emisión de CO2 creció de manera constante entre principios de la década de 2000 y 2016, anulando efectivamente dos tercios de las mejoras de eficiencia en papel desde 2001.

Para un consumidor promedio, el nivel de la brecha actual se traduce en gastos inesperados de combustible de aproximadamente 530 dólares al año. Debido a que los esquemas de impuestos a los vehículos y los esquemas de incentivos para los autos con bajas emisiones de carbono se basan en los valores oficiales de CO2.